Víctor Emilio Ramírez – Ola Afolabi (10/4/2015)

Villa La Ñata Sporting Club, Benavídez, Argentina.

En juego el título mundial interino IBF del peso crucero.

El enfrentamiento entre estos dos destacados pesos cruceros nos dejó una intensísima y emocionante pelea marcada por el coraje de Ramírez y el encaje de Afolabi.

El local Ramírez arrancaría la pelea con una grandísima intensidad, lanzando un combo de rectos y empujando hacia las cuerdas a su oponente, aprovechando posteriormente para conectar en corta  potentes series de rectos y hooks que alcanzaron el rostro de Afolabi. Aunque el británico consiguió salir de las cuerdas y tratar de poner distancia con el jab, Ramírez cerraría el primer asalto con dos buenos 1-2. Este desarrollo del combate se mantendría, con algunas variantes, en los siguientes rounds hasta el cuarto episodio: se producían cruces de jabs entre ambos en los cuales el excampeón mundial acortaba la distancia con efectividad y llegaba con mayor claridad, abriendo con su izquierda la puerta para conectar su potente derecha directa, llevando con ella hacia las cuerdas a Afolabi donde este era arrollado por combinaciones de golpes curvos en uppercuts, ganchos, crochés y directos.

Por ello Ramírez se distanció muy pronto en las cartulinas, impactando potentes golpes que estremecieron en varias ocasiones a su oponente. De todas formas el abrumador ritmo de combate del «Tyson del Abasto», que conectaba decenas de golpes en una serie con muy poca respuesta de su rival, era insostenible por un prolongado espacio de tiempo, a lo que había que sumar el férreo encaje de Afolabi, algo de lo que ha dado notables muestras durante toda su carrera. Así con el paso de los asaltos y a partir del sexto «Kryptonite» comenzó a utilizar su larguísima envergadura para boxear a distancia, lanzando el jab o contragolpeando con el uppercut, el hook al cuerpo y el directo las entradas de Ramírez, haciéndose Afolabi con algunos asaltos salteados que demostraban que seguía en la pugna.
 

En esta sucesión en la posesión de la iniciativa, con Ramírez presionando menos pero llegando con mucha fuerza con el 1-2 y el hook arriba con su mano adelantada y con Afolabi tratando de mantener la larga estableciendo el jab y el croché, se llegaría a un octavo asalto de durísimos intercambios. En este decisivo cruce de golpes Afolabi conectaría rápidos y secos crochés pero Ramírez rompería la igualdad estremeciéndolo con su derecha recta y pasando a un nuevo ataque desenfrenado, en el cual seguía lanzando golpes pese al notable cansancio. Si bien este emocionante intercambio afianzó la ventaja a los puntos del argentino, también demostró que Afolabi cuenta con una resistencia a los golpes fuera de lo normal, ya que la mayoría de los boxeadores se verían quebrados en su capacidad de combate ante las potentísimas manos de Ramírez.

Aunque en el siguiente asalto Afolabi aprovecharía una disminución en la presión de su adversario para volver a tratar de establecer un control de las acciones a través de su jab, Ramírez cerraría bien el combate, caminando más el ring, gestionando su cansancio y escogiendo acertadamente las ocasiones para conectar el 1-2 y contragolpear con ganchos. Antes del final, en el onceavo asalto, Afolabi cometería por enésima vez una infracción por golpe bajo (habiendo sido advertido en el segundo y en el sexto asalto), en esta ocasión tan manifiestamente que el árbitro optó por el descuento de dos puntos.

Finalmente tras un asalto en el que un Afolabi que presionaba trataría de buscar un golpe decisivo, siendo contragolpeado por Ramírez, se concluyeron los doce asaltos. Las cartulinas de los jueces dejaron un resultado de decisión unánime y puntuaciones de 116-111 y doble 115-111 que daban la victoria a Víctor «El Tyson del Abasto» Ramírez 22(17KO)-2, que se proclamaba campeón mundial interino IBF. La estrategia del argentino fue muy acertada y no dejó lugar a la duda: avanzando apoyado en su mano izquierda, acortaba la distancia arremetiendo con intensidad y conectando combinaciones de curvos y rectos que hacían diana de forma muy clara. Si estos golpes no forzaron el final del encuentro fue a consecuencia del encaje del británico Ola «Kryptonite» Afolabi 21(10KO)-4-4. Cuando este pudo hacer valer su gran envergadura para llevar el combate a la larga, Ramírez optó por un boxeo más dinámico y recuperó las energías suficientes para culminar el combate en la parte final.

Ahora el campeón en receso Yoan Pablo Hernández, lesionado en su codo derecho durante una sesión de sparring, tendrá hasta el 6 de agosto para volver a los cuadriláteros y poner su cinto en juego contra Ramírez, en el que se presenta como un excelente combate. Si el boxeador cubano no pudiese regresar para entonces sería desposeído de su título IBF y Víctor Ramírez sería el nuevo campeón absoluto de la Federación.

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