Ovill McKenzie – Matty Askin (27/3/2015)

York Hall, Londres, Reino Unido.

En juego los títulos de la Commonwealth y británico del peso crucero.

En un largo y disputado combate de creciente dureza, con alternancias en el dominio y tres descuentos de puntos, los jueces terminaron optando por una decisión dividida que aunque acertada en el resultado no lo fue en las formas.

Durante los cuatro primero asaltos Askin parecía haber estudiado las derrotas que había sufrido con anterioridad McKenzie, puesto que aplicó la táctica que le había hecho caer por ejemplo ante Tony Bellew. Caminando el ring girando hacia la derecha de su rival, Askin mantenía la distancia con su fuerte oponente, lanzando muy pocos golpes pero muy escogidos, que desde la distancia larga anulaban el boxeo de McKenzie. De esta forma con unos pocos jabs y algunas claras derechas, el joven Askin pudo dominar la pelea hasta la mitad aprovechando, con este simple pero efectivo boxeo, la poca agresividad de la que hacia gala su rival, que lanzaba muy pocos golpes y llegaba con aún menos, exceptuando la derecha directa al cuerpo de los primeros rounds. Cuando McKenzie aceleraba sus pasos y arremetía buscando combinaciones de ganchos, Askin contragolpeaba con el hook de mano diestra, con el croché de izquierda o daba un paso adelante para entrar en clinch, acción que repetía de forma creciente.
 

Si la situación en las cartulinas para «The Upsetter» se estaba complicando en gran medida aún fue a peor en el quinto asalto, cuando el árbitro de forma acertada le penalizaba con el descuento de un punto por sus reiterados y advertidos golpes en la nuca, que no cesaron durante toda la pelea y que dejaron enrojecida la espalda y nuca de Askin. El cada vez más embarrado combate, con muy abundantes agarres, dejó en el sexto asalto una caída de Askin entre las cuerdas, que evitó acabar fuera del ring por los brazos de los situados alrededor del cuadrilátero. Aprovechando quizás los momentos de confusión posteriores a la reanudación, McKenzie se decidiría al fin por pasar al ataque y conectaría una fuerte directa seguida por hooks a la cabeza que evitaron que Askin pudiese volver a agarrarse.

Las constantes entradas en clinch de «Assassin» motivaron que el tercer hombre descontase, también acertadamente, un punto por excesivos agarres, aunque erraría al volver a restar otro punto en el asalto inmediatamente posterior. Así las cartulinas empezaron a emparejarse justo cuando el veterano McKenzie intensificaba su ritmo y Askin empezaba a acusar cansancio. Por ello los asaltos empezaron a igualarse notablemente con derechas directas de Askin muy claras entre la guardia abierta de su rival y un tanto desmadejadas pero potentes combinaciones de hooks por parte de McKenzie. 

El combate se mantendría parejo hasta el final pese a los muchos apuros sufridos por Askin en el décimo asalto, en el cual tras encajar fuertes hooks de mano diestra se mostraría tocado y sería perseguido y alcanzado con nuevos ganchos y uppercuts. En el penúltimo episodio Askin volvería a controlar la pelea desde la distancia larga, pero cerraría la pelea muy cansado y hostigado por los hooks de su rival.

Como era presumible ante un combate igualado y con tantos cambios de tendencia e incidencias, las cartulinas fueron dispares y dejaron un resultado de decisión dividida. Las puntuaciones de dos de los jueces 115-111 y 116-109 dieron la victoria al experimentado Ovill «The Upsetter» McKenzie 24(12KO)-12(3), que defendía por primera vez sus dos títulos de forma conjunta, triunfo que le acercará al top 15 de la WBC. De todas formas hay que señalar que aunque pudo haber merecido por estrecho margen la victoria estas cartulinas parecen demasiado amplias, siendo más justas una puntuaciones más cercanas al empate, como lo fueron las del tercer juez (114-113 pero a favor de Askin).

Aunque Askin tuvo en su mano la victoria, pudiendo haber vencido cómodamente utilizando con muchísima más frecuencia el jab, el incombustible y fuerte McKenzie aprovechó para dar la vuelta a las cartulinas en un intenso final. Si bien es cierto que difícilmente el púgil de origen jamaicano McKenzie, falto muchas veces de ritmo y de técnica, pueda hacerse con el título mundial, es capaz por contra de vencer a muchísimos púgiles e incluso dar una sorpresa a boxeadores de la elite de la división que se confíen o que lo subestimen.

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