James DeGale – Andre Dirrell (23/5/2015)

Agganis Arena, Boston, Estados Unidos.

En juego el título mundial vacante IBF del peso supermedio.


El enfrentamiento por el título dejado vacante por el campeón Froch se esperaba que fuese igualado y así lo fue, sobre todo por una repartición del combate en dos fases de dominio, una bajo control de cada púgil, que aumentó la sensación de paridad.


El británico DeGale arrancaría la pelea con un planteamiento un tanto conservador que le permitiría hacerse con la mayoría de los asaltos hasta la mitad del encuentro. Permaneciendo agazapado mientras se desplazaba a derecha e izquierda en busca de la oportunidad adecuada para lanzar su mano, dejaría consumir gran parte del asalto hasta realizar un inesperado ataque en el cual alcanzaba con mucha claridad con el hook al rostro a un Dirrell un tanto expectante. En otras ocasiones DeGale detenía su caminar para buscar la corta y conectar ganchos en combinación, que eran respondidos por Dirrell aunque con un menor número de manos. El boxeador estadounidense poseía el centro del ring y controlaba la distancia a través de su jab, pero sus ataques en 1-2 eran esquivados por su oponente mayoritariamente y su respuesta en los intercambios era poco efectiva. Así, DeGale conseguía decantar los rounds a su favor con oportunas manos, sobre todo con un hook de izquierda al rostro que tomaba en muchas ocasiones desprevenido a Dirrell y que este no conseguía evitar.

La ventaja de «Chunky» era muy amplia alcanzado el ecuador de la pelea, siendo esto en gran parte debido a un segundo asalto en el cual Dirrell sufrió dos cuentas de protección. En este episodio Dirrell había conectado con claridad su directo zurdo e insistía con sus ataques en 1-2, pero un jab-hook zurdo de DeGale le impactaba y le derrumbaba cuando faltaban unos treinta segundos para el final. Tras la cuenta, y después de la reanudación, DeGale buscaría el final y conseguiría derribar a su oponente por segunda vez con un par de directos seguidos por algunos hooks, aunque Dirrell protestaría señalando que había sido empujado. De todas formas el round concluiría tras esta segunda caída, por lo que Dirrell tendría tiempo para recuperarse.


Con a penas un asalto en su cuenta y habiéndose visto en apuros en varias ocasiones, «The Resurrected» Dirrell comenzaría una contundente reacción a partir del séptimo asalto, round desde el cual empezaría a utilizar su superior dominio de la distancia larga y su mayor efectividad en los golpes rectos para controlar el encuentro. Con esta táctica más ofensiva y menos estática Dirrell se anotaría todos los asaltos hasta el décimo, con dicho episodio incluido, ya que de forma nítida conectaba el 1-2, empujaba hacia las cuerdas a DeGale y le impactaba combinaciones de rectos con su rival de espaldas al ensogado. Durante estos round DeGale se mostraba mucho menos resolutivo y ya no tenía esa facilidad que había mostrado anteriormente para hacer diana con sus inesperados ataques, puesto que tampoco tenía tanto tiempo ni espacios para pensar.


Alcanzados los asaltos finales el encuentro llegó a una fase crucial, ya que si se prolongaba la reacción de Dirrell éste podía terminar por dar la vuelta a las puntuaciones. Aún así el astuto DeGale tendría las suficientes energías como para acelerar sus acciones y ofrecer algunas combinaciones de ganchos que, por número de golpes más que por precisión o potencia, le permitieron hacerse con los dos últimos y cruciales rounds. En cualquier caso varios de los asaltos intermedios eran igualados y el control de la segunda parte de la pelea por parte de Dirrell era obvio, por lo que la presumible victoria de DeGale no era segura hasta no oír el veredicto de los jueces. Pero estos no dieron sorpresas y optaron por cartulinas de doble 114-112 y 117-109 que dieron el triunfo a James «Chunky» DeGale 21(14KO)-1, que por primera vez en su carrera se convertía en campeón mundial. Muy excesiva parece la cartulina de 117-109 y mucho más adecuadas las de 114-112, siendo la puntuación de Bastión Boxeo 115-111 a favor de DeGale.

El nuevo campeón acertó en su planteamiento táctico y, pese a renunciar a mostrarse agresivo y dominador, escogería muy bien sus oportunidades para atacar y anotar con claridad, optando, oportunistamente y astutamente, en muchas ocasiones por no arrojarse hasta los instantes finales, tratando de condicionar la decisión de los jueces para ese asalto. De todas formas su respuesta en la segunda parte de la pelea fue muy poca efectiva y mostrándose un tanto desdibujado cedería ante Dirrell. El local, que había estado anulado en la primera parte, encontraría ahora la forma de imponer su boxeo a base de precisos golpes rectos. Aunque si no se hubiesen producido las caídas dos de los jueces hubiesen dado empate, los knockdowns resultaron decisivos y sin excesivo brillo pero con claridad DeGale se convertía en campeón mundial IBF.

Todavía tendrá el nuevo campeón tiempo para pensar en los errores antes de afrontar su primera defensa mandatoria, que podría disputar ante el actual número 3 en el ranking Gilberto Ramírez o contra el ganador de una eliminatoria entre dicho púgil mexicano y el estadounidense Julius Jackson.

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