Sergey Kovalev – Bernard Hopkins (8/11/2014)

Boardwalk Hall, Atlantic City, Estados Unidos. En juego la unificación de títulos WBA, WBO e IBF del peso semipesado.

El combate se inició de manera bastante cautelosa, con ambos boxeadores tanteándose con golpes largos de manera poco intensa. Hopkins se desplazaba por el ring tratando de diluir la presión de Kovalev, pero al intentar atacar con una izquierda para alejar al púgil ruso era contragolpeado por un preciso croché de derechas de su rival. Hopkins caía a la lona, aunque podía acabar sin muchos mayores problemas el round inicial.

La caída no pareció alterar demasiado las tácticas, puesto que no se produjeron intercambios ni un intento de Kovalev de buscar el KO. Al contrario, durante el resto de la pelea predomino igualmente un planteamiento táctico, según el cual Hopkins se desplazaba por el cuadrilátero e intentaba contragolpear en las cuerdas y Kovalev presionaba atacando con sus golpes rectos. Las ofensivas del ruso eran breves, limitándose a atacar desde la larga con el 1-2, 2-1 o simplemente con el jab o el directo arriba y abajo, saliendo instantáneamente de la distancia para evitar una respuesta del boxeador norteamericano. Este acertado planteamiento permitió que «Krusher» se fuese anotando los asaltos de manera constante gracias a su precisión en el golpeo y a la falta de frecuencia de puños por parte de «Alien», que no podía hacer valer su habitual boxeo astuto en la corta. Aún así Hopkins pudo conectar algunos buenos golpes realizados inesperadamente o en posiciones complicadas, como es habitual en su forma de entender el boxeo. A estos directos entrando agachado o crochés inesperados Kovalev respondía con un ataque rápidamente, en ocasiones mientras retrocedía.


Pero la imposibilidad de Hopkins para conseguir un combate enmarañado que le beneficiase hizo que el visitante fuese imponiéndose con claridad impactando derechas y crochés bastante contundentes, ejemplo de lo cual son las duras derechas rectas en el octavo (una de ellas estuvo cerca de derribar a Hopkins) y en el noveno asalto. El entrenador de Hopkins, Nazim Richardson, era consciente de que los ataques desde atrás de su púgil no eran suficientes para ganar la pelea por lo que pedía más actividad, para finalmente, llegados al último asalto, pasar a señalar que sólo con knockout podía vencer.

Hopkins, que también conocía su situación, atacó con más decisión en el episodio final, llegando a impactar una izquierda en una zona entre el hombro y el cuello de Kovalev, haciendo que este casi cayese a la lona debido a un mal posicionamiento de piernas. Este golpe, que levantó al público, pareció despertar al noqueador ruso, que se lanzó a por su rival en un espectacular último asalto, que compensó algunos fragmentos de la pelea de demasiado poca actividad. Kovalev conectó durísimos golpes en forma de directo, hook o croché que dejaron muy tocado a Hopkins, que llegó a parecer cerca del KO. Pero la experiencia de ring del salón de la fama Hopkins y su magnífica defensa (realizó buenas esquivas de cintura durante toda la pelea) y encaje evitaron un desenlace por knockout.

Las puntuaciones de los jueces (120-107, 120-107, 120-106) dieron una victoria total para Sergey «Krusher» Kovalev 26(23KO)-0-1, que se hace así no solo con los cinturones WBA e IBF, añadidos a su retenido WBO, sino que también le encumbran, sin lugar a dudas, como el mejor boxeador del peso semipesado y le afianzan como uno de los mejores libra por libra. Si Stevenson quiere arrebatar esta posición al púgil ruso deberá dar una magnífica actuación contra su rival Dmitry Sukhotsky el 19 de diciembre o ceder y atreverse a pactar un combate de unificación con Kovalev. A este aspecto se refirió Hopkins 55(32KO)-7-2 (que no reveló cual sería su futuro) al terminar el combate, señalando que él respeta a los púgiles que se atreven a enfrentar a quien sea, y que hay que dar a la gente lo que quiere, un único campeón.

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