Félix Díaz – Adrián Granados (21/11/2014)

Hard Rock Hotel & Casino, Tulsa, Estados Unidos.
En juego el título vacante WBC FECARBOX del peso superligero.

Durante la primera parte de la pelea Granados presionó muy fuerte, llevando con su empuje a las cuerdas a Díaz, que se veía forzado a basar su boxeo en el contragolpe. De este modo el dominicano anotaba con combos duros de hooks arriba, además de salirse de la presión con pasos laterales acompañados de croché, algunos de gran dureza como el impactado con mano derecha en el tercer episodio. Pese a ello Granados no cesaba su ofensiva, consiguiendo llegar con buenos directos de derechas y series de hooks. Aunque el combate estaba equilibrado e igualado con duros intercambios en los que ambos conectaban sus golpes, los destellos de calidad de Díaz hacían decantar la balanza a su favor, como las rápidas esquivas de cintura que ayudaban a su buena defensa o los golpes aislados con izquierda directa desde la larga. Este golpe incluso haría en el segundo asalto que Granados retrocediera brevemente.

Pese al buen trabajo de desgaste realizado por el «Tigre» Granados y los buenos golpes anotados, Díaz se mostraba entero llegados a la mitad de la pelea, momento en que el mexicano comenzó a mostrar signos de cansancio. Esto se materializó, a partir del sexto asalto, en un mayor margen de maniobra para Díaz, que realizaba un mejor boxeo de desplazamiento, aunque eran continuos los intercambios en la corta. Es más, a partir del séptimo asalto sería el púgil dominicano el que llevaría la iniciativa del combate y quien empujaría a su rival a las cuerdas, desgastando gradualmente a Granados con duras combinaciones de hooks al rostro, directos de izquierda y crochés de ambas manos.

Con todo, Granados no cedía demasiado, al contrario plantaba batalla cruzando golpes con su adversario y llegándole claramente con directo de derechas. Pero en el noveno round, cuando restaban una decena de segundos para finalizar el asalto, ambos se enfrascaron en un intercambio de golpes curvos en la corta, que desembocó en un cruce de hooks en el que Díaz derribó a Granados con un potente gancho de mano derecha al mentón. Este sería el punto de inflexión definitivo en el rendimiento de Granados, que durante el décimo y último asalto tuvo que aguantar una intensa ofensiva de hooks estando arrinconado. Finalmente Díaz volvería a derribar a su rival con un rapidísimo croché de derechas lanzado desde atrás, y aunque Granados pudo ponerse en pie estuvo cerca de ser knoqueado por una nueva serie de hooks.

Pero el tañido final hizo que se llegase a la lectura de cartulinas, que dieron con puntuaciones 97-91, 98-91, 94-94 la victoria por decisión mayoritaria al oro olímpico Félix Díaz 16(8KO)-0. Pese a la paridad de algunos asaltos los jueces tendieron a valorar más las cortas combinaciones de dos golpes, precisas y contundentes, de Díaz por encima de las largas series de hooks pero no tan acertadas de Granados 13(9KO)-3-2. En cualquier caso la pelea fue emocionante e igualada, dejando una buena imagen de ambos contendientes, sorprendiendo la búsqueda (o al menos no rechazo) del boxeo cerrado por parte de un púgil como Díaz con tanta habilidad y poseedor de un boxeo técnico y dinámico.

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